domingo, 31 de mayo de 2015

La rueda histórica de los no culpables





Cuando un País cualquiera que sea, permanece tantos años sumido en la guerra socava lentamente los sentidos de sus habitantes y la violencia deja de ser exclusiva del campo, así como  la corrupción deja de ser característica de las grandes empresas y de los gobiernos.

La ley del más vivo está en el aire, la respiramos y se aferra a nuestra cultura asfixiando la reputación que tenemos los Colombianos, tanto de nosotros mismos como en el exterior, es un error generalizar pero sería poco realista no mencionarlo.

Llevamos tanto tiempo inmersos en el caos, que fácilmente podemos almorzar frente al televisor mientras nos muestran una pila de cadáveres de tales combatientes en tal conflicto, se nos hicieron tan naturales los asuntos de la guerra, la pobreza y la corrupción que nos insensibilizamos. Ya no sentimos compasión por un anciano dormido en la calle, sentimos repulsión, quizá miedo. Tal vez por eso le dan tanto tiempo a la sección de farándula, para tocarnos otras fibras, esas que aún no están adormecidas.

Heredamos de nuestros padres cierto agotamiento, ese tedio, ese temor, esa desconfianza al cambio, ese algo etéreo que tenemos en la mirada los Colombianos de a pie cuando nos hablan sobre nuestros políticos, sobre sus reformas, sobre los impuestos.

No es sorprendente descubrir que en Colombia ya nadie quiere votar, pues nos gobiernan las mismas familias de siempre, las que nos llevaron a la bancarrota y nos tienen en guerra, recordemos que tanto el primo del abuelo de Lleras, Alberto Lleras Camargo como su abuelo, Carlos Lleras Restrepo fueron presidentes del frente Nacional. Sí, el frente que vio nacer a las Farc, y es ahora Germán Vargas Lleras el siguiente candidato presidencial de la Unidad Nacional, quien viene a cuadrar el rompecabezas del esperado postconflicto. Una familia que participó en el escenario político que vio nacer a las Farc y ahora quiere  echar los "Santos" óleos a su primogénito armado, una familia que causó más de 50 años de barbarie y que viene por más, (aunque claro, esto no es algo exclusivo de los Lleras, tenemos a los Santos, a los Pastrana, los López, los Ospina, la rueda histórica de nuestros gobernantes no culpables de nada nunca).

Lo gracioso es que el Banco de la República ya mencinó que nos pondrá al abuelito de Lleras en el billete de $100.000, es decir, el billete de más alta denominación va a llevar el nombre del que va a ser nuestro presidente. Como no le vamos a terminar cogiendo afecto a ese apellido de tanto verlo junto a esos ceros

Si se pregunta cómo logran estas familias aferrarse por tanto tiempo al poder, piénselo bien, la culpa es nuestra que votamos por ellos, que entramos a un salón y no ponemos atención, que nos metemos a un transmilenio en vez de usar bicicleta, que pagamos ese servicio de salud que no nos prestan y esa pensión de la que no gozaremos, que vemos novelas y le creemos a los noticieros.

La culpa es nuestra que no leemos, que no enseñamos, que andamos sufriendo por los terremotos y las masacres de otros países sin detenernos a pensar en las crisis nacionales, que compramos productos más caros de marcas extranjeras, y más baratos sin marca, traídos de China. Con qué autoridad viene uno a quejarse de los políticos siendo igual de vivo y bufón.

Este desinterés por la patria se materializa en el creciente abstencionismo, de 32 millones de Colombianos inscritos para las votaciones presidenciales del 2014, sólo votaron algo más de 13 millones, de los cuales cerca de 4 millones de votos fueron obtenidos mediante programas como el de familias en acción con más de 3 millones de familias inscritas, cerca de 6 millones de votos se obtuvieron de las periferias, en zonas con alta presencia militar bien sea del ejército o guerrillas, donde difícilmente uno cree que alguien salga tranquilamente a votar por interés propio o convicciones políticas genuinas.

Muchos de estos votantes bien fueron forzados,  sobornados o manipulados para votar por X o Y candidato. Seré atrevido y anularé a este tipo de votantes, dejando cerca de  3 millones de votantes reales, los que votan por que creen en su candidato. (Sin embargo soy consciente que en las grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali etc., también se repartió tamal y lechona).

Esto es lo que hay, somos un pueblo preso por la ignorancia, jodido por sus representantes, pobre en empleo y oportunidades, marginado por las potencias, segregado por otras culturas, violado por sus recursos, pero uno sale a la calle y todo bien, todo bonito, ya podemos viajar a nuestras fincas y vamos a estar exentos de visa para ir a nuestras otras fincas, las de Europa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario