lunes, 11 de mayo de 2015

Alucinaciones políticas sobre el Gorjeo de la masa.

Un hombre viejo, se acerca al parque, se sienta cómodo en su silla, se quita su sombrero y espera paciente a su viejo amigo que llega pronto y lo saluda con igual gesto, las palomas los conocen, bueno, creen conocerlos, saben que en cualquier momento alguno de los dos empezará a lanzar migajas, y efectivamente así sucede, todas las palomas de bruces se amontonan para tomar con sus picos la caridad de aquel hombre, pronto, el otro anciano saca de su bolsillo otra bolsa, y empieza a lanzar migajas hacia el otro extremo.
La parvada se polariza, las palomas se atacan entre ellas y no disciernen quien lanza las mejores migajas, los hombres ríen al verlas, de verdad las detestan.
En cierto momento el tamaño de la bandada crece en demasía y los viejos se incomodan, entonces amenazan con pisarlas o bastonearlas y pronto, una ves más, se libran de ellas.
De repente una minucia cae sobre la cabeza calva de uno de los ancianos, es el excremento de una pequeña paloma que los observa desde las ramas de un árbol, los viejos se retiran molestos.
Los viejos son los dueños de aquel parque, pero olvidan que son las sucias palomas quienes lo habitan.

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